sábado, 26 de febrero de 2011

Capitulo 1: Faith



 Aquella mañana en el instituto vaticinaba un día aburrido, la clase de historia se hacía eterna y a malas penas podía prestarle algo de atención. De vez en cuando escuchaba algunas palabras, guerra, monarquía, Francia, etc. Observe la clase, algo vacía ya que era la primera hora y los alumnos preferían algunas horas más de sueño a una apasionante clase sobre la revolución francesa.
Aunque para escuchar una charla sobre las matanzas de septiembre lo mejor era quedarse en clase y no tener el estómago revuelto para el resto del día. Miré un momento a Ariadna, había sacado el móvil y estaba probando los juegos que tenia. Al fin sonó el una ligera música, “Let it be” de los Beatles, que anunciaba que al final aquella interminable clase había llegado a su fin.
Mucho más tarde sonó por última vez la melodía, algunos alumnos del instituto iban saliendo del instituto con una sonrisa en los labios otros, menos afortunados, con un suspenso en la conciencia.
Al llegar la tarde conseguí poder levantarme del sofá, Me sentía un poco sola así que deje la televisión encendida y me senté en la mesa del salón a hacer los deberes. A la hora y media ya me había cansado así que me levanté y me acerqué a la cocina a por una manzana para matar el hambre. Volví a sentarme en la mesa a ver si esta vez podía entender el texto de filosofía, lo había leído ya veinte veces pero estaba claro que para Aristóteles la cuestión no era que todo el mundo entendiese la filosofía sino los más inteligentes.
Me había dado cuenta de que cada cinco minutos aproximadamente miraba el móvil no sabía para que ya que no esperaba ninguna llamada ni ningún mensaje, ya le había dejado a Will que no quería estar con el más tiempo. Decidí que ya era suficiente por esa tarde y me fui a por las llaves del coche- seguro que Diana está en la cafetería e igual puede ayudarme- cogí los apuntes y me subí al coche desde el garaje saliendo disparada al Starbucks.
Al llegar vi que no estaba, la cafetería estaba a rebosar de estudiantes que saturados de libros, salían a distraerse un momento, pero aun así no iba a quedarme sin mi capuchino con caramelo, así que esperé mi turno, después de diez minutos, lo recogí y salí a la calle, no se podía  estas ahí dentro. Estuve pensando sobre qué hacer y al final se me ocurrió que la playa no era una mala opción, así que subí al coche y me fui.
Cuando llegué, saqué una toalla del maletero que siempre llevaba por si acaso y cuando me había situado ya en la orilla, la extendí la toalla en la arena y me tumbé boca para arriba a disfrutar del resto de la tarde. Me puse los auriculares y mientras escuchaba música, observaba las nubes, de pequeña me encantaba imaginar que cada nube tenía una forma, un pirata malvado, un hada buena o un simple perrito. Poco a poco las canciones fueron pasando y el sol fue preparándose para ponerse, me reincorporé y observé la puesta de sol, como el cielo fue tiñéndose de un color anaranjado a un rosa tranquilamente mientras el sol iba escondiéndose para terminar en una oscuridad casi completa si no hubiese sido por la luna y por la contaminación lumínica. Después de unos minutos de tranquilidad y relajación ya sin música, me fui camino de casa.

viernes, 25 de febrero de 2011

El inicio


Después de haber pasado dos meses sin ni siquiera haber hablado con ellas en el instituto, ni haberlas llamado – y lo peor de todo, sin haberme disculpado por haber sido una idiota-, no sabía cómo presentarme en la cafetería. Enviarles un sms para vernos allí no me había costado nada, pero llevaba ya un cuarto de hora delante de la entrada y no era capaz de acercarme. Al fin saqué las llaves del contacto y me baje del coche, sin sacar las maletas, no quería asustarlas nada más llegar.

Cuando entré estaban todas, parecía increíble que con todo lo que había pasado estuviesen todas allí y su única replica fuese un mohín de enfado. No pude reprimirlo. Me acerqué rápidamente a la mesa sin dejar de llorar.

Parecía que no todo estaba acabado.





Ariadna

Ariadna era una chica genial. Medía aproximadamente 1,68 m y prácticamente estaba plana, aunque sabía sacarle partido a su cuerpo. Tenía una media melena en un tono castaño bastante clarito que con la llegada del Sol podía convertirse en rubio. Rostro más bien cuadrado y más bien pequeño, rasgos infantiles donde resalta un pequeño lunar que tiene cerca del labio. Labios finos, y ojos bastante grandes de color verde muy pálido, cosa que llamaba la atención de cualquiera.

Se podría decir que su personalidad se guía del ‘Carpe Diem’ en toda regla. Le encantaba los chicos, aunque sin ataduras por supuesto. Destaca el hecho de que su capacidad para convertirse en la persona más borde que te puedes encontrar cuando ella quería, aunque nada destacable, ya que la mayoría del tiempo suele mostrarse simpática y amable pero irónica. Aunque por supuesto era la primera persona que se preocupaba si tenías algún problema.

Diana


Era un pelín más alta, alrededor de 1,70, y lo que más destacaba de ella era una melena larguísima que le llegaba hasta la cintura en un color castaños oscuro rozando el negro. Su cara es redonda pero sin llegar a ser de bollo, con una nariz respingona y unos labios más bien normalitos, sin llegar a ser muy finos. Sus ojos de un tono más bien corriente, el típico marrón oscuro a tono con el pelo, pero eran tan grandes y expresivos que solían impresionar.

Extrovertida, alegre, simpática, feliz, cabezona, llorona y poco más hay que decir. Es de carácter bastante indefinido, bien puede estar feliz casi eufórica y pasar al llanto más desesperado.  Amante del deporte con todas las letras. Vicio por hablar, podrías mantener una conversación con ella respondiendo a base de monosílabos. Le gusta probar varias opciones en respecto a los hombres, pero tampoco demasiadas. Siempre se come la cabeza con cualquier cosa y no le gustan nada las cursilerías.


 Emma

Igual de alta que Diana y Faith, de cuerpo más bien delgado, el de una chica que se mantiene en forma debido al importante puesto que ocupa como jefa de las animadoras.  Tenía el pelo medianamente largo en un tono castaño pajizo y muy liso. Parecía que se pasase todos los días la plancha, aunque a malas penas la usaba. Unos ojos negros preciosos, herencia de su abuela que era una mitad española y otra mitad italiana. Cara cuadrada, nariz pequeñita y labios finos pero sensuales.

Destaca en ella su timidez a la hora de empezar a hacer amistades. Por eso posiblemente fuera una de las últimas en incluirse al grupo. Muy trabajadora y exigente a la hora de la verdad, estas son algunas de las cualidades que la llevaron hasta el punto álgido de su carrera como animadora.  Enamoradiza y romántica, posiblemente la que más, aunque también es la única con una relación formal dentro del grupo. Es una persona simpática y amable, a la vez que soñadora. Suele ser algo cabezona, y también destaca el rencor que suele guardar.

 
Faith

Podría decirse que es alta. Alrededor de 1,70, delgada más bien, pero bien desarrollada. De pelo largo y ondulado en un tono marrón chocolate. La gente asegura que su cara tiene forma de corazón. Nariz pequeña, gracias a Dios no heredada de nadie de su familia. Ojos grandes y azules no muy oscuros, labios carnosos aunque no demasiado y tono piel tostado, ya que con poco que tomara el sol no solía variar mucho con su tez normal.


Capaz de involucrarse hasta el fondo por cualquier cosa. Posiblemente por su capacidad de responsabilidad que siempre la ha marcado. No tiene reparo en ayudar a quien le sea necesario, y se siente completa cuando lo hace. Alegre normalmente, pero que se preocupa con facilidad por cualquier cosa. No busca algo pasajero, sino un amor que haga historia y que tenga que defender contra todos si hace falta. Le cuesta relacionarse en un principio, aunque puede resultar la mar de divertida si se lo propone. Se vuelca con las cosas, por lo que es posible que por ello, sea el alma cantante del grupo y la que intenta difuminar las cosas malas de este.