Aquella mañana en el instituto vaticinaba un día aburrido, la clase de historia se hacía eterna y a malas penas podía prestarle algo de atención. De vez en cuando escuchaba algunas palabras, guerra, monarquía, Francia, etc. Observe la clase, algo vacía ya que era la primera hora y los alumnos preferían algunas horas más de sueño a una apasionante clase sobre la revolución francesa.
Aunque para escuchar una charla sobre las matanzas de septiembre lo mejor era quedarse en clase y no tener el estómago revuelto para el resto del día. Miré un momento a Ariadna, había sacado el móvil y estaba probando los juegos que tenia. Al fin sonó el una ligera música, “Let it be” de los Beatles, que anunciaba que al final aquella interminable clase había llegado a su fin.
Mucho más tarde sonó por última vez la melodía, algunos alumnos del instituto iban saliendo del instituto con una sonrisa en los labios otros, menos afortunados, con un suspenso en la conciencia.
Al llegar la tarde conseguí poder levantarme del sofá, Me sentía un poco sola así que deje la televisión encendida y me senté en la mesa del salón a hacer los deberes. A la hora y media ya me había cansado así que me levanté y me acerqué a la cocina a por una manzana para matar el hambre. Volví a sentarme en la mesa a ver si esta vez podía entender el texto de filosofía, lo había leído ya veinte veces pero estaba claro que para Aristóteles la cuestión no era que todo el mundo entendiese la filosofía sino los más inteligentes.
Me había dado cuenta de que cada cinco minutos aproximadamente miraba el móvil no sabía para que ya que no esperaba ninguna llamada ni ningún mensaje, ya le había dejado a Will que no quería estar con el más tiempo. Decidí que ya era suficiente por esa tarde y me fui a por las llaves del coche- seguro que Diana está en la cafetería e igual puede ayudarme- cogí los apuntes y me subí al coche desde el garaje saliendo disparada al Starbucks.
Al llegar vi que no estaba, la cafetería estaba a rebosar de estudiantes que saturados de libros, salían a distraerse un momento, pero aun así no iba a quedarme sin mi capuchino con caramelo, así que esperé mi turno, después de diez minutos, lo recogí y salí a la calle, no se podía estas ahí dentro. Estuve pensando sobre qué hacer y al final se me ocurrió que la playa no era una mala opción, así que subí al coche y me fui.
Cuando llegué, saqué una toalla del maletero que siempre llevaba por si acaso y cuando me había situado ya en la orilla, la extendí la toalla en la arena y me tumbé boca para arriba a disfrutar del resto de la tarde. Me puse los auriculares y mientras escuchaba música, observaba las nubes, de pequeña me encantaba imaginar que cada nube tenía una forma, un pirata malvado, un hada buena o un simple perrito. Poco a poco las canciones fueron pasando y el sol fue preparándose para ponerse, me reincorporé y observé la puesta de sol, como el cielo fue tiñéndose de un color anaranjado a un rosa tranquilamente mientras el sol iba escondiéndose para terminar en una oscuridad casi completa si no hubiese sido por la luna y por la contaminación lumínica. Después de unos minutos de tranquilidad y relajación ya sin música, me fui camino de casa.

Love It :)
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